sábado, 22 de noviembre de 2008

SOBRE EL AMOR Y SUS DEMONIOS



Hay una antigua leyenda que dice que cuando Dios creó el mundo, hombres y mujeres éramos un mismo ser, íntegro, que tenía en sí mismo todo para ser feliz, que habitábamos la Tierra sintiéndonos plenos, todo el día en contacto con lo mejor de si, caminando como en las nubes y siempre con la sensación de mariposas en el estómago.

Fue entonces que algún ser sintió envidia de la plenitud y belleza espiritual de esta criatura feliz y lo separó en dos, hombre y mujer, arrebatando para siempre, como un billete partido, la integridad y felicidad de este ser casi divino. Es así como, desde entonces, andamos por el mundo buscando esa persona, que siendo muy distinta y similar a nosotros al mismo tiempo, nos haga sentir completos, tanto espiritualmente, como en pensamiento y en cuerpo, nos haga sentir la ilusión de volver a vivir la plenitud de ser uno íntegro, de sentirnos como en las nubes y sentir que nada es más importante que la felicidad del otro.
En realidad no sé si la leyenda anterior será cierta, pero lo que sí sé, es que todas las personas del mundo con un poco de entendimiento, todos nosotros buscamos, de una u otra, forma la felicidad. Algunos la buscan en el dinero, los logros materiales, los logros profesionales, el ser importantes o famosos, etc. Lo cierto es que todas estas cosas pueden ayudar mucho a conseguir la felicidad, pero es una felicidad momentánea, vacía, que al poco tiempo aburre por no tener con quien compartirla. Es por eso que un tema de vital importancia para la mayor parte de los humanos y especialmente para nosotros, los jóvenes, es la búsqueda de una pareja que tenga “el mismo número de serie en la otra mitad del billete” . Y ninguno de nosotros podrá negar que gran parte de nuestra felicidad pasa por encontrar o consolidar la pareja adecuada: que tú ames a alguien que también te ame, que pienses en quien piensa en ti, que hagas el amor (muy distinto a tener sexo) con quien realmente puedes volar, y criar a tus hijos con la persona con quien quieres envejecer y a quien quieres ver cómo su pelo se vuelve blanco.
Pero este amor, tan lleno de poemas y canciones, tan lleno de suspiros y de noches desveladas, también está lleno de puñales, trampas, desilusiones y lágrimas que por más extraño que parezca, tan sólo nos hacen añorar más su ausencia o temer, como el peor de los males, su pérdida.

El peor “juego de azar que te obliga a perder o a ganar, que se mete en tus sueños, gigante pequeño de besos extraños”. El amor está también lleno de estupideces, de locuras...nos transforma... Es en cierta forma un tipo hermoso de cáncer que nos consume poco a poco y al cual muchos tememos y le hacemos el quite para ahorrarnos un pack completo de sufrimientos. Pero del mismo modo en que economizamos lágrimas, también nos privamos de momentos increíbles y de la sensación maravillosa de sentir que la soledad es tan sólo un mal sueño.
Y aquí estamos siguiendo cada día en la eterna búsqueda de quién complete nuestro espíritu, cayendo y levantándonos, ilusionándonos y abatiéndonos, orgullosos y pisoteados, pero siempre queriendo creer y volviendo, a veces estúpidamente, a amar.
No hay recetas ni conjuros para tener un amor “de los grandes”, al menos yo no la tengo...yo prefiero seguir intentándolo, a pesar de cada una de las caídas, cada una de las lágrimas, cada uno de los bochornos, cada uno delos desgarros del alma...

Ustedes, pueden pensar distinto acerca de todo esto y tomar caminos distintos sobre el amor y sus demonios, lo que digo son solo divagaciones alcohólicas y trasnochadas... mañana ni voy a acordar!!! Después de todo es sólo mi opinión.

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